Caja maldita
que me invades con tu guerra de colores
que me dejas vulnerable ante la arremetida del capitalismo.
Me dejas como idiotizado
con tanta publicidad sobre el auto que jamás me compré.
Nuestra relación tiene que llegar a su fin.
Ya basta, de sueños de neón...
Ya basta, de programas compulsivamente adictivos...
Ya basta, de luces que nunca fueron luces...
Ya basta, de tu vida de papel...
Ya basta, de modelos de plástico...
Ya basta, de emular la realidad...
Quiero terminar contigo
sin embargo, me tienes atado a un sillón y a un control remoto.
Las despedidas nunca han sido fáciles,
pero tus días están contados; como le pasó a tu amiga la radio.
Pasarás a la historia como un medio comunicativo que persuadió multitudes
Moviste masas sociales; grupos políticos; y muchas generaciones de descerebrados.
No obstante, tu revolución ya pasó
Tu minuto de fama culminó
Con el despertar de una comunicación innovadora
En la cual el receptor es emisor y viceversa.
Tu imperio de tubos y circuitos integrados
ya es parte de los museos
que relatan un pasado;
de penas, angustias, tristezas
perezas, soberbias y venganzas.
¡Qué escondes insidiosamente bajo tus colores y escala de grises!
Nadie lo sabe…
1 comentario:
tú tambien serías un decerebrado, todo aquello que se usa en exceso es nosivo, además "la tele" coarta el rasciocinio del hombre, por eso optè por no tener este elemento, y estar en silencio, claro que de la radio no "presciendo" ya que hay estaciones que dan paso para la reflexión.
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