Generalmente en nuestro discurso oral cotidiano, los chilenos omitimos el uso de la “s”, lo desdeñamos porque nos convierte en personas ridículas y anticuadas, sin embargo, la letra “s” poco a poco pasa a ser parte de un fonema invisible e inaudible en nuestro mundo actual.
Hay ejemplos muy característicos, como; ademá, vení, vamo, entre otros. Estos ejemplos concretos del lenguaje grafican parte del lenguaje Homo Chilensis, al cual nos vemos habituados cada día, por ende, éste se degenera más y más, pero en el fondo ¿Cuál es nuestra verdadera forma de hablar? ¿Cuál manera de hablar es válida; el correcto y empaquetado español, que nos enseñaron en la escuelita o la jerga informal que aprendimos en la calle y la casa? ……En realidad no lo sé, creo que específicamente es un tema de contextos.
En el fondo poseo sentimientos encontrados, creo jugar una cierta dualidad en este sentido, ya que, participo activamente de estas dos formas de expresión habladas (español formal que se habla en Chile y el lenguaje informal propio del Homo Chilensis). No obstante, en este caso brindo mi apoyo al lenguaje formal, puesto que, esta manera de hablar considera que cada letra del alfabeto tiene su propia articulación, colocación, pronunciación, sonido y proyección.
En conclusión, al utilizar en demasía este lenguaje informal nos vemos enfrentados a un empobrecimiento y transformación constante del lenguaje oral de nuestro país.