viernes, 21 de diciembre de 2007
warrior of de light
Disposiciones generales:
A – Considerando que el dicho de que “en el amor y en la guerra todo vale” es completamente verdadero;
B – Considerando que en lo relativo a la guerra contamos con la Convención de Ginebra, adoptada el 22 de agosto de 1864, que determina cómo debe tratarse a los heridos en el campo de batalla, mientras que hasta hoy no se ha promulgado ningún documento que regule la situación de los heridos de amor, muy superiores en número;
Se decreta que:
Art. 1 – todos los amantes, independientemente de cuál sea su sexo, quedan advertidos de que el amor, además de ser una bendición, también es algo extremadamente peligroso, imprevisible, que puede acarrear serios daños. Por lo tanto, quien tenga la intención de amar, debe ser consciente de que está exponiendo su cuerpo y su alma a heridas de muy diferentes tipos, sin poder culpar por ello a su pareja en ningún momento, puesto que ambos corren el mismo riesgo.
Art. 2 – Una vez alcanzado por una flecha del arco ciego de Cupido, debe solicitarse inmediatamente al arquero que dispare la misma flecha en la dirección opuesta, con el objeto de no sufrir la herida conocida como “amor no correspondido”. En el caso de que Cupido se niegue a hacerlo, la Convención que en estos momentos se promulga exige del herido que de manera inmediata se arranque la flecha del corazón y la tire a la basura. Para llevar esto a buen puerto, debe evitar llamadas telefónicas, mensajes de correo electrónico, envíos de flores (siempre rechazadas), o cualquier otra forma de seducción, pues semejantes medios, si bien pueden dar algún resultado positivo a corto plazo, no resisten el paso del tiempo. La Convención decreta asimismo que el herido debe buscar sin falta la compañía de otras personas, así como debe imponerse al pens! amiento obsesivo que le dice “vale la pena luchar por esta persona”.
Art. 3 – En el caso de que la herida provenga de un tercero, es decir, que el ser amado se sienta atraído por alguien que no estaba a priori en el guión, queda expresamente prohibida la venganza. En este caso, se permite el uso de lágrimas hasta que los ojos se sequen, así como algunos puñetazos en la pared o en la almohada, o reuniones con amigos donde poder insultar a gusto al antiguo(a) compañero(a), incidiendo en su perfecta falta de gusto, pero sin llegar a difamar su honra. La Convención determina que también se aplique en este caso la regla del Art. 2 que mueve a buscar la compañía de otras amistades, sólo que evitando en la medida de lo posible los lugares que la otra persona frecuenta.
Art. 4 – En lesiones leves, clasificadas aquí como pequeñas traiciones, pasiones fulminantes que no duran mucho, o desinterés sexual pasajero, debe aplicarse con generosidad y rapidez el medicamento llamado Perdón. Una vez aplicada tal medicina, no se debe volver atrás bajo ninguna circunstancia, y el asunto debe ser definitivamente olvidado, no utilizándolo jamás como argumento en una discusión o en momento de odio.
Art. 5 – En todas las heridas definitivas, también conocidas como “rupturas”, el único medicamento que tiene algún efecto se llama Tiempo. De nada sirve buscar consuelo en cartomantes (que siempre prometen el regreso del amor perdido), leer libros románticos (que siempre acaban bien), engancharse a una telenovela o cosas por el estilo. Se debe sufrir con intensidad, evitando radicalmente las drogas, los calmantes o las oraciones a los santos. En cuanto al alcohol, sólo serán permitidos dos vasos de vino diarios.
Consideraciones finales: los heridos por el amor, al contrario de los heridos en conflictos armados, no son víctimas ni verdugos. Optaron por algo que forma parte de la vida, y deben asumir, por consiguiente, la agonía y el éxtasis de su elección.
Y los que jamás fueron heridos por el amor, nunca podrán decir: “he vivido”. Porque no vivieron.
extracto Guerrero de la luz online
viernes, 14 de diciembre de 2007
Televisión
Caja maldita
que me invades con tu guerra de colores
que me dejas vulnerable ante la arremetida del capitalismo.
Me dejas como idiotizado
con tanta publicidad sobre el auto que jamás me compré.
Nuestra relación tiene que llegar a su fin.
Ya basta, de sueños de neón...
Ya basta, de programas compulsivamente adictivos...
Ya basta, de luces que nunca fueron luces...
Ya basta, de tu vida de papel...
Ya basta, de modelos de plástico...
Ya basta, de emular la realidad...
Quiero terminar contigo
sin embargo, me tienes atado a un sillón y a un control remoto.
Las despedidas nunca han sido fáciles,
pero tus días están contados; como le pasó a tu amiga la radio.
Pasarás a la historia como un medio comunicativo que persuadió multitudes
Moviste masas sociales; grupos políticos; y muchas generaciones de descerebrados.
No obstante, tu revolución ya pasó
Tu minuto de fama culminó
Con el despertar de una comunicación innovadora
En la cual el receptor es emisor y viceversa.
Tu imperio de tubos y circuitos integrados
ya es parte de los museos
que relatan un pasado;
de penas, angustias, tristezas
perezas, soberbias y venganzas.
¡Qué escondes insidiosamente bajo tus colores y escala de grises!
Nadie lo sabe…
miércoles, 12 de diciembre de 2007
Nostalgias
El otro día escuche un tema de Radiohead, era precisamente “Exit music (for a dub)”, bueno era un cover onda reggee de dicho grupo, que me hizo recordar mi época liceana, es decir, de forma más específica aquel período de mi vida en el cual iba entre 3° y 4° medio, uuuhhhhh, que tiempos aquellos, puta que se pasaba bien en ese entonces. Esa edad no involucraba tantas responsabilidades como las que tengo actualmente, si no, que era etapa en la cual yo me creía el cuento de “chorizo” de la pobla, aunque ni siquiera me supiese limpiar el culo.
Tomando en cuenta el tema enunciado al principio, en mi tiempo de pingüino de media escuchaba esta canción en su versión original, en CASSETE Y CD DE RADIO, si señoras y señores, lo indico en mayúsculas porque en ese tiempo no llegaba a mis manos la bendita tecnología del mp3. Volviendo a este temita musical en su versión original, debo confesarlo me daba pena la weaita, porque en algún momento iba a dejar atrás ese lindo y burbujeante mundo escolar.
Me daba tristeza por mis compañeros y compañeras, ya nada sería igual. Sin lugar a dudas, muchas personas que he conocido declaran que lo que más anhelan es salir del colegio o salir más bien dicho salir de cuarto po’, pero esto no era mi caso yo no quería salir, no me gustaba la idea de que tarde o temprano iba a llegar ese agridulce momento. Sin embargo, ustedes se preguntaran porque chucha le doy esta connotación de dulce y agrio al mismo momento; es dulce porque para mi salir de 4°medio fue un gran logro encantador en ese periodo (ahora veo que no fue un logro espectacular, si no, una etapa que queme). Por otro lado, fue un instante agrio porque me dio pena y arrugue la cara igual que cuando uno toma vinagre o sucedáneo de limón, no por la sensación de acidez, si no, porque las emociones que me superaban y me causaban congoja.
Bueno la idea no es transmitirles tristeza ni nada por el estilo, es solo registrar de una forma peculiar mi experiencia. Ya no le pegaría con mis compañeros al canapé (onda bulling al máximo). Metafóricamente este puching-ball ambulante, pedía a gritos que le sacáramos la chucha todos los días que nos tocaba ir al colegio, para mi y los compañeros que tuvé paso desde un simple hobbie a un deporte oficial maltratar a este individuo. En serio, si onda, uno le veía la cara a ese pobre weón y te incitaba a la violencia, pero siempre en buena onda. Suena cruel, no obstante no lo era porque nadie se oponía, inclusive el buscaba indirectamente que le pegarán. Creo que mi manifestación de cariño hacia este personaje eran los golpes, de lo contrario si no le hubiese tenido cariño no lo habría ni siquiera pescado.
Tenía que olvidarme, de un día para otro de aquellos momentos donde joteaba a mis compañeras ricas, a las cuales las veía como las copas del Colo-Colo, “se miran pero no se tocan” (Ahora estando un poco más viejo, me doy cuenta que esa wea es una actitud loser, derechita al fracaso con las minitas). El estúpido argumento que uno usaba, para no flirtear con cuatica con las feminas era que uno; “El Don wea tenía miedo al rechazo por parte de ellas”, puta que era aweonao en ese tiempo. Después decía que ninguna mujer me quería, jajajajjaja, típica actitud de imbécil que se rinde antes hacer cualquier mínimo intento de batalla campal y jotística.
La imagen en ese tiempo era importante y me desagradaban las espinillas. Ahora creo que son normales, la gran mayoría del ganado tanto femenino como masculino las tienen, son parte del crecimiento, pero yo no me estaba dando cuenta de eso, incluso renegaba con impronta contra ellas. Luego de unos añitos las acepte, aún de vez en cuando me visitan.
También tuve que dejar los maravillosos carretitos que se realizaron en los lugares más curiosos de Belloto, Quilpué y Villa Alemana. Rememorando uno de esos contextos; ¿Quién ha vacilado en un peladero cerca del motel arroyuelo del castor?, sinceramente yo creo que muy pocos personajes han concretizado dicha acción. Aquí los pillo, solo personas que se pueden contar con los dedos han tenido un verdadero carrete liceano en la poza de Quilpué, tomando chelas y bañandose, ¡Qué exquisito aquello! Es reducido el grupo de personajes que ha tomado vino blanco de garrafa con aspirina y jugo en polvo po’, las weas que se le ocurrían a mis compañeros. Solo algunos, se roban la plata del curso y va a acampar a la chucha del mundo a tomar y fumar caños, inclusive ese día llegaron los que menos me espere. Son muchos los carretes y pocos los momentos que quedan en la retina, pero en fin son acontecimientos que forman parte del itinerario de la vida.
Para finalizar escucho la esta humilde canción (en versión dub) que mostré al principio, pero no con pena, si no, con alegría, tranquilidad y jolgorio. Hay que mirar positivamente lo que paso, porque uno “no puede guardar el tiempo en un tarro de conservas, ya que, este es furtivo”, me parece haber dicho este pensamiento cuando estaba en confirmación.
Invocando a mi estadio de puber, en el cual me juraba el paladín de la justicia (Le pegaba a los giles porque era malo, onda rapero), el perito policial o judicial (pa’ los que cachan la talla), cuando era el incomprendido por las mujeres, el que llevaba en su espalda un cúmulo de apodos y denominaciones extrañas, etc. Le digo a mis octogenarios pares:
Escribamos en las mesas y sillas, total no son nuestras, si no, del colegio…
El timbre sonó, vamos las camisas afuera…
Hagamos repollos con los cuadernos…
Quememos los papeleros…
Tomemos copete en la sala…
Mojemos la pizarra, pa’ que la tiza no pesque…
Cuartiemos a nuestras compañeras de jumpers cortitos…
Hagamos lo indebido…
Expresemos lo que pensamos…
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Tributo al cerro
Afirmo que algunos personajes le atribuyen un significado especial a este pedazo de terruño, será quizás por los momentos vividos en aquel lugar, yo creo que sí. Desde este humilde y baldío montículo de tierra, que lo único que otorga como fruto son cajas de vino y botellas de pisco y ron “vacías”, se puede apreciar las luces que adornan la noche de troncos viejos.
Personalmente me he encariñado con este cerrito, que cumple múltiples funciones, si señores aunque ustedes no lo crean, este terreno de día es muy útil pa’ elevar volantines dieciocheros, para hacer picnics familiares e incluso tiene su propia cancha de tierra que se ubica al laito de éste. De noche el cerro se convierte en un pub de origen particular que cobija a todo tipo de personaje grato.
Salomónicamente, este montecito virtuoso por sus espinos nos entrega una gran oportunidad de cultivar la amistad y rememorar los valiosos momentos en los cuales vivimos la intermitente felicidad.
Aún creo nos queda cerrito para rato queridos espartanos, así que ánimo dejemos las penas de lado, no nos ahoguemos en el mar de frustraciones o de deseos inconclusos. La invitación es a convertirnos en hombres fuertes porque esta arenga es para nosotros, que día a día luchamos y blandimos la espada en esta gran batalla actual que a cada uno le toco vivir. Sí hermanos de armas, aún queda cerro para rato (bueno eso espero), en el cual seguiremos enfrentando todas la beligerancias que se presenten en el camino y nuestro cerrito querido será un fiel y mudo testigo de estas experiencias.
Cerrooooooo no te mueras, nuncaaaa porfavor.
Pd: Dedicado para Jorge, Juank, Andrés, Antonio y Esteban.
Cuando el silencio habla
Este distanciamiento me genero en mí una paz y una objetividad bastante particular, en el fondo ya no me estaba afanado por ser escuchado, ni tampoco porque mis fundamentos fueran los mejores. No me sentía obligado a exponer mi opinión, como muchos de mis pretéritos compañeros de universidad que querían ser el centro de atención para ser aceptados y queridos. En cierta medida me liberé de tan pesada carga, en otras palabras solo hablaba cuando sentía que tenía que hacerlo, no obstante la gran mayoría quería que yo callara para siempre porque tenía verborrea según ellos.
Después de un tiempo comprendí que el guardar silencio tiene sus virtudes y defectos por naturaleza. Comenzaré por la parte buena, por esto me apoyaré en una canción de Jarabe de palo, para expresar el lado positivo de esto, que dice: “Soy un esclavo de mis palabras, si no te hablo, será porque prefiero ser el dueño de mi silencio”. En breves líneas, lo que trato de comunicar es que cuando hablo demasiado, esas mismas palabras me convierten en prisionero de las putas gueas que prometo, digo e invento. Por otro lado queda el gran consuelo que al momento de ser dueño de mi silencio, me guardo mis secretos, pensamientos y pasa’ de rollo y me las llevo pa’ el ataúd. En serio, la dura, muchas veces es mejor callarse, pero no siempre.
El gran defecto de guardar silencio implica que uno no diga las gueas en el preciso momento que tiene que decirlas, si po’ verdaderamente no hay nada malo en decir las cosas y denunciarlas cuando éstas deben salir a luz. Incluso creo que hay un arte para concretizar tan bella finalidad, que es la exhortación, que en ningún sentido se parece a los eufemismos maricones que muchos tontos ilustrados ocupan en la actualidad.
Para finalizar y como moraleja creo que uno debe hablar cuando crea que es necesario y por sobre todo aprender a saber escuchar es fundamental pa’ construir un gran lenguaje. Por esto mismo no se escandalicen si se topan con locos que son buenos pa’ hablar, véanlo como una real oportunidad para usar su propio oído.