miércoles, 5 de diciembre de 2007

Tributo al cerro

Para muchos el cerro se ha convertido en un lugar de culto, un espacio donde se da rienda suelta a la tertulia clásica de los grandes espartanos villalemaninos, que celebran sus alegrías haciendo chocar sus bálticas.

Afirmo que algunos personajes le atribuyen un significado especial a este pedazo de terruño, será quizás por los momentos vividos en aquel lugar, yo creo que sí. Desde este humilde y baldío montículo de tierra, que lo único que otorga como fruto son cajas de vino y botellas de pisco y ron “vacías”, se puede apreciar las luces que adornan la noche de troncos viejos.

Personalmente me he encariñado con este cerrito, que cumple múltiples funciones, si señores aunque ustedes no lo crean, este terreno de día es muy útil pa’ elevar volantines dieciocheros, para hacer picnics familiares e incluso tiene su propia cancha de tierra que se ubica al laito de éste. De noche el cerro se convierte en un pub de origen particular que cobija a todo tipo de personaje grato.
Salomónicamente, este montecito virtuoso por sus espinos nos entrega una gran oportunidad de cultivar la amistad y rememorar los valiosos momentos en los cuales vivimos la intermitente felicidad.

Aún creo nos queda cerrito para rato queridos espartanos, así que ánimo dejemos las penas de lado, no nos ahoguemos en el mar de frustraciones o de deseos inconclusos. La invitación es a convertirnos en hombres fuertes porque esta arenga es para nosotros, que día a día luchamos y blandimos la espada en esta gran batalla actual que a cada uno le toco vivir. Sí hermanos de armas, aún queda cerro para rato (bueno eso espero), en el cual seguiremos enfrentando todas la beligerancias que se presenten en el camino y nuestro cerrito querido será un fiel y mudo testigo de estas experiencias.

Cerrooooooo no te mueras, nuncaaaa porfavor.

Pd: Dedicado para Jorge, Juank, Andrés, Antonio y Esteban.

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