lunes, 26 de noviembre de 2007

De lo mágico a lo habitual

Desde un beso primerizo y cautivador, de esos que son un manjar de leche y miel que se derrite en la boca hasta un ósculo sin amor. La vida comienza a perder sabor en muchas cosas cuando personalmente me alejo de Dios.

Tengo que admitirlo este año ha sido muy complicado, en realidad con bastantes asperezas que fueron limadas, algunas que quedan por limar y otras que se pulirán en un futuro cercano.

Creo que la analogía más representativa de todos los acontecimientos de este año es una lavadora en marcha en la cual se conjugan mis sentimientos, emociones, ideas, etc.

Este año fue de lo mágico a lo habitual, es decir, de lo fantasioso y maravilloso que se presenta el inicio de una relación amorosa hasta lo rutinario que puede llegar a ser. De lo ilídico e incólume que puede llegar a ser un trabajo de tesis hasta el desastre casi total.

Pese a todo, una de las pocas cosas que rescato es mi familia, comunidad y amigos, ya que, en ellos veo reflejado una luz de esperanza, un tanque de oxigeno en medio de este desierto sofocante y aplastante.

Doy a gracias a Dios, por permitirme vivir este tránsito desde lo mágico a lo habitual, para darme cuenta que la tribulación y la humillación no es el último paradero en mi vida, si no, que son vivencias inevitables para llegar a reinventarme.

En el fondo y como decía un buen amigo mío, no es necesario enturbiar el agua para que las cosas se vean más profundas. Simplemente las cosas pasan por uno o X motivo, sin afán de justificación que no va al caso en estas líneas. A lo que pretendo llegar es a que los hechos ocurren de una manera puntual y precisa, es decir, no hay pa’ que ponerle tantas luces y eufemismos, si éstos se manifiestan de forma sencilla.

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