sábado, 21 de junio de 2008

Patinando...

Siendo consecuente a un patrón fuerte que hay en mi cuerpo que no sé describir, obligo acaso más de lo natural a que las glándulas suprarrenales secreten la preciada hormona vasoactiva también llamada epinefrina, pero comunmente conocida como "adredalina"...el efecto instantaneo es adictivo, acompañado de una tensión muscular generalizada, aumento de presión arterial, ritmo cardiaco, respiración, y dilatación de pupilas para tener un mejor rango de visión.
La velocidad llama mi atención, sólo veo rayas de colores que pasan a mi lado, de vez en cuando uno que otro canino corre detrás e intenta morder mis pantorrillas, pero no iguala velocidad y desertan de modo frustrante, me gusta contemplar el mar, las olas, y el vuelo de los pelicanos con su gran apertura de alas, son aves geniales , pero recuerdo a la gran ave, majestuosa, con su gran cresta roja, y su cuello con plumas blancas de un tamaño sin igual, digna de ser parte del emblema nacional, me gusta pensar que resguarda la cordillera, creo que fueron unos cuantos metros que nos separaban, a más de 3000 mt de altura, el planeaba sobre las rafagas de viento y yo agotado por la subida a esa montaña en mis cortos tiempos de scout...La sensación de peligro ante una eventual caida con riesgo de muerte me hace bajar a la tierra y dejar de soñar, llego a un tramo con demasiados baches y lo disparejo del terreno me hace perder el equilibrio, las ruedas son muy sensibles a las irregularidades, me aparto de la acera con un pequeño brico hacia la calle comienzo a dar zancadas mas rápidas para retomar la bendita velocidad, pero uno que otro bocinazo me lo impide, lanzo un par de imprecaciones, pero es razonable, la calle corresponde a los autos, bajo velocidad y subo nuevamente a la acera y me detengo e llegado al punto de destino ...

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